domingo, 9 de diciembre de 2018

EL FUTURO DE LA MEDICINA

La buena salud es fundamental para el bienestar humano y el desarrollo económico y social sostenible. En la actualidad, los países desarrollados se caracterizan por un incremento del número de pacientes, mayor número de enfermedades cardíacas y un aumento de la población envejecida. Los avances médicos se ven encaminados a solucionar este tipo de retos sin dejar a un lado la innovación tanto a nivel tecnológico como farmacológico. El objetivo que se persigue es alcanzar el mejor diagnóstico del paciente y ofrecer el tratamiento más adecuado que pueda alargar la vida de las personas.

Durante los últimos años, los avances sin precedentes logrados en los campos de la biología, la electrónica y la genética humana han permitido desarrollar un nuevo e impresionante conjunto de instrumentos para proteger y mejorar la salud humana. La tecnología médica moderna y el análisis de datos complejos están a punto de salirse de sus confines tradicionales del hospital y del ordenador del laboratorio para abrirse camino en nuestra vida cotidiana.

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Según el último estudio de la revista The New England Journal of Medicine, realizado por los Doctores Isaac Kohane, Jeffrey Drazen y Edward Campion de la Universidad de Harvard, la medicina de los próximos años deberá cumplir seis principales características:

Mayor precisión: la tecnología debe hacer ver al detalle molecular a cada paciente; qué nutrientes le sientan mejor a sus genes, cómo interaccionan sus microbios con cada fármaco, cómo le afecta el medio ambiente, etc Este tipo de información es de gran utilidad para los modelos estadísticos y estudios observacionales.
•    Más reducida: los dispositivos médicos tenderán hacia equipos más pequeños, precisos e interactivos. Según estos tres científicos, “el salto cuántico no vendrá de los dispositivos en sí mismos, sino de la información que arrojen”.
•    Más transparente: los pacientes demandarán que los datos en los que se basan las autorizaciones de fármacos o dispositivos médicos sean completamente públicos y transparentes.
•    Más eficiencia: primará un uso mucho más eficiente de los recursos e invertirá más en prevención. Eso significa también que el futuro de esta la salud planetaria depende de la reducción de las enormes disparidades en salud que existen entre los países pobres y los más ricos.
•    Más informada: el aumento de las tecnologías de la información harán que la población tenga más datos y conozca mejor el mundo en el que vive. Según apuntan, esto repercutirá en mejorar el sistema sanitario ya que una sociedad educada, es una sociedad más sana. En este sentido, el desarrollo de nuevas aplicaciones móviles, controladas por colectivos médicos, pueden servir de ayuda para diagnosticar y prevenir desde casa.
•    Más humana: aunque los avances tecnológicos sigan su curso, los médicos y pacientes seguirán abocados a ir de la mano, y la profesión sanitaria deberá seguir haciéndose responsable para que cualquier nuevo equipo se emplee en beneficio de todos.
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Además de cumplir con estas características, la medicina del futuro contará con alta tecnología que permitirá reducir los tiempos de diagnóstico sin tener hacer pasar al paciente por complicadas intervenciones quirúrgicas y altas dosis de radiación. En este sentido, las técnicas de diagnóstico por imagen están teniendo un espectacular desarrollo en los últimos años y la aparición de equipos híbridos, que integran a la imagen morfológica y funcional, tienen y tendrán un papel primordial en el futuro de la medicina.
Estos avances posibilitan la visualización en tres dimensiones y a tiempo real de la evolución de patologías como tumores, enfermedades cardiacas y respiratorias, enfermedades cerebrales como el alzheimer, así como múltiples enfermedades que solo podrían llegar a controlarse a nivel molecular.

EN CONCLUSIÓN 
Los médicos del futuro utilizarán esas herramientas para supervisar a los pacientes y predecir cómo van a responder a determinados planes terapéuticos adaptados a su fisiología, en lugar de basarse en la respuesta media de grandes grupos de personas que participan en ensayos clínicos. Los avances en la miniaturización de chips, la bioingeniería y la ciencia de materiales están sentando las bases de los nuevos dispositivos, que tal vez lleguen a sustituir órganos complejos como el ojo o el páncreas, o al menos, les ayudarán a funcionar mejor.

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